01Limpieza del día a día
Un paño ligeramente húmedo y, si acaso, jabón neutro. Evita productos abrasivos, amoniaco o exceso de agua: la madera y la humedad no se llevan bien. Seca siempre después de limpiar.
02Interior: nutrir la madera
Muebles y puertas de interior agradecen de vez en cuando una cera o aceite específico que nutre la madera y aviva su color. En zonas muy secas, ayuda a evitar que se abra o agriete.
03Exterior: renovar el tratamiento
Ventanas, puertas de entrada y balcones necesitan renovar el lasur o barniz cada cierto tiempo (según orientación y clima). Es la clave para que el sol y la lluvia no degraden la madera.
04Vigila la humedad
Manchas, hinchazón o moho suelen venir de humedad: una junta que falla, una gotera o mala ventilación. Detéctalo pronto; cuanto antes se trate, más fácil es recuperar la madera.
05Pequeños arreglos
Un arañazo o un golpe casi siempre tienen solución: masilla del tono, un lijado suave y retoque de acabado. A diferencia de otros materiales, la madera se restaura y queda como nueva.
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